Cuando empobrezca tu hermano.

Fecha: enero 19, 2015 - 10:01 pm Por: Jonathan Ascanio

Cuando empobrezca tu hermano. (Levítico 25,25).

Generalmente cuando alguien viene pidiendo nuestra ayuda lo primero que hacemos es pensar: como esta persona desperdicio sus oportunidades y ahora nos molesta a nosotros, como puede pedir ayuda si ni siquiera está pendiente de nosotros, o cómo podríamos decirle que no podemos, y enviarle el paquete a otro. Todos estos pensamientos provienen de esa parte egoísta de tu ser que solo quiere recibir para sí mismo, tu ego.

Los kabbalistas enseñan que no es casualidad que una anciana te pida que la ayudes a cruzar la calle, que un enfermo te pida que le lleves una medicina, o que un familiar necesite tu compañía un día de tristeza. Todo esto se trata de luz, que esta allí para ser revelada por ti, pero si la desperdicias, si tu no la aprovechas, simplemente cualquiera que la desee la puede tomar. Cualquiera que si este dispuesto a sacrificar a su ego para obtener satisfacción duradera, entonces la va a tomar por ti. Luego pensamos en un momento de nuestras vidas algo como: “jamás tuve las oportunidades que otros si”.

La Tora arroja luz sobre esta situación, cuando empieza Levítico cap. 25, comienza Dios a darle una serie de estatutos a Moisés, pero todos ellos son en plural, hasta que llega al versículo 25 que reza: Cuando empobrezca tu hermano. Totalmente en singular, ¿Por qué? Ciertamente como la experiencia enseña, cuando una persona necesita ayuda, uno lo manda con otro porque siente que es más rico, más poderoso, o más capaz. Por lo tanto la Tora aquí habla en singular, para señalar que cada uno en particular tiene la obligación consigo mismo de ayudar. Y digo la obligación consigo mismo, porque es ínfimamente más pequeño aquello que recibe el necesitado que aquella recompensa que otorga el universo al dador.

Necesitamos olvidarnos de cuanto pueden o no los demás, todos podemos dar nuestro grano de arena por el mundo y por los seres que realmente queremos o que simplemente están en la película de nuestra vida. Recuerda a su vez que al hacerlo, estas abriendo las puertas de tu propia abundancia y revelando la parte de luz que tienes que revelar en el mundo.

Bendiciones y luz…
Con amor: Jonathan.

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