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26 May 2018
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¿Qué está pasando con la juventud hoy en día?

“Ahora nuestros niños disfrutan solo de la tecnología, no les gusta compartir, son irreverentes, irrespetuosos, prefieren chatear antes que salir a jugar al parque, traspasan cualquier límite impuesto por los padres, las niñas prefieren las peluquerías o salones de belleza antes que un juego de mesa, hablan de relaciones amorosas, les encanta el lujo, comparten una solo cosa en común y es los malos modales. Podemos decir que son los tiranos del siglo XXI...


Algunos de ustedes culpara al sistema o la forma en que el gobierno (en nuestro caso el venezolano) ha brindado poco apoyo en la inversión para una mejor educación. Tal vez la mamá abnegada culpara la poca dedicación o la falta de la figura paterna en casa, por cuestiones de trabajo, de tiempo o simplemente de flojo desempeño. Tal vez el padre dirá que es culpa de la forma de crianza de la mama y lo permisiva que suele ser, al fin y al cabo es quien más tiempo pasa con ellos. Los padres solteros culparan a la política sentimental y a sus desastres amorosos o la manera en que Dios no te manda la pareja ideal que te ayude en la crianza infantil. O simplemente nos escudaremos en sus maestros y su falta de interés al enseñar, acusándolos de ineptos y poco profesionales. Y estos maestros a su vez dirán ¿qué puedo hacer yo? El problema viene desde sus hogares y el gobierno y su falta de apoyo... Y todo se convierte en un círculo que cierra justo donde comenzó. Como una carrera de relevo, donde entregamos el testigo al siguiente corredor solo que en este caso todos buscamos entregar la responsabilidad y librarnos lo más rápido posible del tema...


Cualquier excusa es válida siempre que podamos objetar un porque, pero que este no afecte mi imagen de padre, madre, maestro, hermano, tío, primo o abuelo perfecto.


¿Pero que hemos hecho para formar esta generación de tiranos? ¿Quién es el verdadero culpable?


Sócrates lo describió en el año 460 antes de la era común, él dijo: Todos se ocupan de hacer lo que hemos hecho los mayores durante generaciones y generaciones: "llamar a los más jóvenes que nosotros flojos, egoístas, superficiales e inútiles".


Una gran verdad pero a su vez una paradoja si tomamos en cuenta que somos nosotros los encargados de fomentar su aprendizaje y formar en ellos valores fundamentales que sirvan de contexto en el desarrollo de sus vidas.


¿Qué quiero decir con esto?
Fácil, si juzgamos de mediocres, flojos e inútiles a nuestros hijos, hermanos, sobrinos, nietos, alumnos, etc. Estamos hablando más de nosotros mismos que de ellos.


Espiritualmente hablando cada vez que juzgamos a estos pequeños o adolescentes creamos en ellos energía de juicio, los volvemos más rebeldes, más autocríticos, más destructivos, menos emotivos, menos bondadosos y los más peligroso creamos separación entre ellos y nosotros que somos los encargados de ser su ejemplo directo.
¿La consecuencia?
Buscaran ejemplo en otros patrones de conducta bien sea de sus amigos, vecinos, compañeros de estudio, en fin se vuelven parte del juego de degradación social en el que estamos viviendo, juego que hasta ahora nos está llevando a una sociedad de menos valores morales y sociales.


No podemos decir que antes era mejor, personalmente creo que podemos decir que si, antes había más respeto, mas valores, mas juegos en el parque, mas inocencia. Pero si recordamos bien la forma de llevarnos hacia esto era con una formación de rigidez total o rigidez 0 (cero):

0 salidas.
0 amigos que no aprobara mi papa.
0 conexión familiar.
0 opinión.
0 explicaciones.

No entendíamos nada y eso no importaba a nadie pues quien debía entender era nuestro papa y nuestra mama, al menos esa era la idea de crianza principal. La consecuencia de aquella generación fue nuestra formación de timidez, sumisión, miedo social, falta de toma de decisiones, nos volvimos persuasibles e indecisos.
Y en ese mismo punto afectamos a nuestra generación de relevo pero al contrario, nosotros despertamos tarde y quisimos evitar eso en nuestros pequeños, quisimos enseñarles a ser autónomos, a tener lo que no tuvimos, a tener libertad, independencia, modernismo, y seamos claros: “No supimos hacerlo", se nos está escapando de las manos.


Expliquemos Esto un poco: al ser tú el encargado de la empresa familiar cuando esta no funciona ¿es culpa de los obreros? "NO", cuando la empresa no funciona algo anda mal en la gerencia. Si tal vez los obreros no están haciendo bien el trabajo, pero esto tiene un solo motivo: "yo no estoy transmitiendo bien el mensaje que deseo a ellos".


Hoy al fin nos estamos damos cuenta que los pequeños están fuera de control y queremos enmendar propinándoles palizas, castigos severos, ausencia de amor (como si los regalos, video juegos, ropas lujosas son muestras de amor), incluso algunos están volviendo a los patrones de crianza antiguos o pidiendo ayuda a sus padres, abuelos o mayores de la casa para saber imponer rigor en última instancia, todo con tal de controlar esta situación que está encendiendo alarmas en la sociedad general.


La kabbalah nos enseña un método, una forma de implementar esa ayuda, el concepto de libertad e independencia es correcto, la forma en que nosotros lo implementamos fue lo que fallo. Pero ¿dónde? Bueno no podemos enseñar a hacer algo que nosotros no hacemos, no cumplimos o sencillamente no sabemos cómo funciona...


La forma Kabbalística es insertar en los niños las reglas del juego de la vida, es muy simple son un conjunto de preguntas retóricas que debes insertar en ellos para despertar su interés real por una forma diferente de ser con un solo objetivo: "Tenerlo todo".


¿Cómo funciona el universo?
¿Cómo funciona la vida?
¿Cómo puedo tener éxito en la vida?
¿Qué es el alma?
¿Qué es el cuerpo?
¿Qué significa causa y efecto?
¿Qué beneficios me brinda ser una mejor persona cada día?
¿Que el la luz espiritual?
¿Qué es amor?
¿Qué es una pareja?
¿Cuáles son los secretos espirituales para tener una pareja perfecta?


Estas son solo unas de las muchas interrogantes a los que tus hijos reaccionarán con muchas más interrogantes. Te explico: al mostrarles estas preguntas su curiosidad se despertara y comenzaran a preguntarte al respecto.


El momento de hacerlo es cuando estén pasando alguna eventualidad que no sepan cómo resolver, aunque nadie mejor que tú para saber de qué forma involucrarte en su proceso y como hacerle entender este nuevo proyecto.
Por ejemplo: tu hijo de 8 años reprobó un examen importante y ¿qué haces? ¿Lo golpeas? NO ¿Lo castigas? NO ¿Le dices que no sirve para nada? NUNCA. Lo que haces es explicarle los pro y los contra de su eventualidad y le muestras las preguntas para su autoanálisis.


La forma de hacerlo o al menos una de ellas es pedirle a tu hijo (a) que lo haga a su manera, que lo intente a su manera y luego a la tuya y que vea por sí mismo cada resultado y con cual le ha ido mejor...
Por ejemplo tu hija de 17 años ha decidido tener su primer novio y no le ha ido tan bien, tomas ese oportunidad y le dices la próxima vez toma las siguientes normas y me dices como te va. Seguramente que luego de eso te preguntara que le expliques al 100 % no solo sobre un noviazgo sino ¿cómo funciona el éxito en general?


La luz esta siempre allí para todos y ninguno de estos niños está exento de ella, si recordamos que todos absolutamente todos tenemos la chispa divina dentro de nosotros entenderemos que solo debemos buscar la forma de revelar en ellos esa luz.
No imponiéndole, al contrario haciendo que se interesen y para ello también debemos familiarizarnos con estas preguntas y claro con sus respuestas.


Mientras no hagas ningún cambio en tus formas, nada cambiara en tu vida y menos en la de ellos...
Cambia tú y ellos cambiaran inmediatamente.


Por último déjame obsequiarte cinco sencillos consejos sobre cómo apoyar a nuestros hijos en su búsqueda de luz:

1 Dales el espacio para tomar decisiones (que no tengan consecuencias de vida o muerte);

2 Date cuenta de que están tomando lo que les enseñaste, aunque puedan tardar años en procesarlo;

3 Dales la libertad para estar en desacuerdo contigo, pero insiste en un diálogo respetuoso;

4 Resiste el impulso de juzgarlos, recuerda que están en medio del proceso de formación; aún están pensando las cosas;

5 Ámalos y recuerda decírselos abierta y frecuentemente.

 

 

Recuerda: no veamos a nuestra próxima generación como unos rebeldes, o narcisistas o faltos de agradecimiento. La realidad es que son sólo parte del proceso de crecimiento el cual nosotros como sociedad (padres, hermanos, abuelos, tíos, maestros, vecinos etc.) hemos influenciado. Somos la causa de todo este efecto a nuestro alrededor y cuando cada uno sin excepción decida tomar su parte de responsabilidad y “Cambiar” el sistema, “TODO CAMBIARA” para bien. Por ahora podemos dejar de tomar su comportamiento de manera personal y concentrarnos en cómo apoyarlos en la creación de sus propias vidas”.

 

Todo lo mejor…

Con amor: Jonathan.

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