La certeza de Noé.

Fecha: octubre 25, 2014 - 12:18 am Por: Jonathan Ascanio

En muchas ocasiones nuestra certeza está más basada en lo que podemos percibir con nuestro cinco sentidos que realmente lo que debería ser nuestra noción de certeza. Es decir, confiamos en algo en lo que estamos seguros que podría ocurrir o al menos donde las posibilidades se inclinen a que así sea. Por ejemplo si compras un auto nuevo, puede que venga defectuoso, peo las probabilidades a nivel mundial indican que de cada millón de autos vendidos de fábrica solo 10 saldrían con alguna avería. Por lo tanto te vas con tu auto y dices “tengo certeza” de que estará bien. Confió en la luz del creador. Pero ¿tendrías la misma certeza en la adversidad? si de un millón de autos novecientos mil estuvieran averiados, estoy seguro que tu certeza no estaría tan afianzada. Esto se debe a que manejamos un concepto de certeza a nivel físico, un nivel de certeza apegado a nuestros cinco sentidos y el mundo del 1 %.

“Certeza es que no importa lo que sea que esté ocurriendo alrededor nuestro sabemos que todo proviene del creador, que todo es simplemente luz”.

Esta semana la tora (pentateuco) nos habla de la parasha (porción bíblica) de Noaj (Noé). Existe un dato que siempre me ha llamado la atención, el creador le dice a Noé: “el fin de toda criatura ha llegado ante Mí, porque se llenó toda la tierra de violencia a causa de ellos, y he aquí que los hare sucumbir con la tierra. Haz para ti un arca de madera pues he aquí yo traigo el diluvio sobre la tierra”. Así que bien Noé comenzó a hacer el arca para lo que tardo 120 años. Luego vino el diluvio y sabemos que la tierra pago por sus errores.

Ahora bien la primera enseñanza que captamos aquí y a la que me refiero es la certeza real de parte de Noé, ¿se imagina alguno de ustedes pasar 120 años en la realización de algo, para lo que ni siquiera estamos seguros que sucederá? Porque si vemos bien el creador ni siquiera le dijo a Noé, esto sucederá en x o x día. Simplemente hazla porque el diluvio viene, Noé tuvo que soportar burlas, risas, que lo tildaran de loco, incluso su misma inseguridad y desacierto de en algún momento pensar ¿no imaginaria yo esto? ¿Realmente no estaré loco? Pero él tuvo certeza a través de 120 años y el resultado es que salvo una generación completa, dio luz y vida a las siguientes generaciones inclusive a la nuestra.

¿Cuantos de nosotros estaría dispuesto a luchar por un ideal aparentemente absurdo por al menos 20 años? Si somos sinceros, seguramente lo primero que diríamos es: “oye tal vez ni siquiera este aquí en 20 años”.

Hoy podemos tomar esta lección en nuestra vida personal, realmente no vamos a vivir nuevamente un diluvio igual en toda la tierra, incluso ese es el pacto del creador para con nosotros. Esta es parte de la luz que trajo Noé para el mundo. Pero personalmente vivimos cada día nuestros propios diluvios: Problemas personales, trabajo, guerras, aspectos negativos arraigados, caos, negatividad, ego, etc. Y podemos enfrentarlos solamente a través de la certeza, la certeza en que todo está aquí en un plano perfecto para hacernos mejores, para que crezcamos y aprendamos las lecciones necesarias. Para que a través de la tolerancia que nos brinda la conciencia de la luz podamos dar más amor y menos odio.

Noé supo enfrentar su situación, el Zóhar abre la ventana a la idea de que tal vez Noé tardo 120 años porque no estaba tan comprometido con su trabajo, las dudas, el desacierto, la negatividad lo derrumbaba y era poco lo que trabajaba de manera continua. Puede ser que Noé no fuera un gran virtuoso, puede ser que Noé era el justo de su generación simplemente porque todo lo demás estaba corrompido. Al final el Zóhar simplemente trata de expresar las dos alternativas, una la de Noé el virtuoso y abnegado, y una en la que se presenta menos perfecto. Lo importante es que no importa cual Noé sea el verdadero, los kabbalistas enseñan que conectar con energía de juicio es solo traer más juicio al mundo. Incluso me gusta más conectar con la idea de un Noé menos virtuoso pues aquí lo que importa es que aun Noé el humano, el que tenía defectos, el que se dejaba tumbar por la negatividad, el Noé más parecido a nuestra generación, pudo salvar al mundo y continuar la existencia. Pudo vencer la negatividad, pudo abrir suficiente luz de la que aun disfrutamos hoy en día. Es decir, Noé lucho contra sus demonios, su caos, su oscuridad y salvo el mundo del final.

Lo que trato de decir es que si Noé no era un gran virtuoso, entonces es aún más admirable su labor, Kabbalísticamente sabemos que mientras más negatividad venza una persona, mientras más oscuridad enfrente y tenga que cambiar de si mismo para llegar al destino de su alma, muchísima mas luz revela para él y para el mundo.

Por lo tanto la pregunta aquí no es si Noé realmente es el gran justo que todos conocemos o no, es: ¿Cuánto podemos hacer cada uno de nosotros, aun con negatividad, oscuridad, caos, flaquezas, egoísmo, si nos proponemos a tener certeza en la luz?

Tal vez en momentos caigamos, nos reprimamos, nos cansemos, pero si mantenemos certeza real en el creador vamos a vencer no solo nuestros propios diluvios, sino a cambiar al mundo para siempre de la conciencia de caos aparente que nos invade a todos.

Esta para mi es la conexión más importante de este Shabbat, conectar con la certeza en la luz que tuvo Noé.

Shabbat Shalom…
Con amor: Jonathan.

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