BEHAALOTJA Números VIII, 1 – XII, 16.

Fecha: mayo 31, 2014 - 6:15 pm Por: Jonathan Ascanio

Habló pues el Señor a Moisés, diciendo: Habla a Aarón, y Dile: Cuando encendieres las lámparas… R. Judá discurrió aquí sobre el versículo: «Y ése, como novio que sale de su tálamo….» [1]. Dijo: Feliz es la porción de Israel en quien el Santo, Bendito Sea, le deleita y a quien El dio la Torá de verdad, el Árbol de Vida, que todo aquel que se atiene a él doga vida en este mundo y en el mundo por venir. Y el árbol de Vida se extiende desde arriba hacia abajo y es el Sol que ilumina todo. Su irradiación comienza en la cima y se extiende a través de todo el tronco en una línea recta: Está compuesto de dos lados, uno al norte, uno al sur, uno a la derecha y uno a la izquierda. Cuando el tronco brilla, es iluminado primero, el brazo derecho del árbol y de su intensidad toma la luz el lado izquierdo. La «cámara» de la que sale es el punto de partida de la luz, a la que también se refieren las palabras del versículo siguiente, «del confín del cielo», que es, en realidad, el punto de partida de todo. Desde ese punto avanza verdaderamente como un novio para encontrarse con su novia, la amada de su alma, a quien él recibe con brazo tendido. El sol continúa y hace su camino hacia el oeste; cuando se aproxima al oeste, el lado norte se adelanta para encontrarlo y lo encuentra. Entonces, «se regocija, cual hombre esforzado, para correr la carrera», [2] de modo de arrojar su luz sobre la luna. Y bien, las palabras cuando encendiereis las lámparas contienen una alusión a las lámparas celestiales, las cuales, todas se entienden juntas de la radiación del sol. R. Abba comenzó un discurso con el versículo: «Bienaventurado al pueblo que sabe cantarte con júbilo; que andan, eh Señor, a la luz de Tu rostro». [3] Dijo: Bienaventurados son los hijos de Israel a quienes el Santo, Bendito Sea, dio la Ley santa y a quienes El enseñó sus caminos de cómo adherir a Él y observar los preceptos de la Torá, con lo cual merecer el mundo por venir; y a quienes acercó a Sí al tiempo que salieron de Egipto. Porqué entonces Er los sacó de un dominio extraño e hizo que se unieran a Su Nombre. Entonces fueron llamados «los hijos de Israel», es decir, hombres libres enteramente emancipados de todo poder y unidos a Su Nombre, el cual es supremo sobre todo, que rige sobre los seres superiores y los inferiores y a quienes por Su amor a ellos los designo «Israel mi primogénito», [4] según la Irauta celestial. Entonces El dio muerte a todo primogénito en lo alto y abajo, puse en libertad los ciervos y prisioneros, los de arriba y los de abajo, de modo de liberar completamente a los hijos de Israel. De ahí que el Santo, Bendito Sea, no envió un ángel o un serafín, sino que realizó el acto, El Mismo. Más aún, sólo El, siendo omnisciente, podía distinguir y discernir y liberar a los siervos, cosa que no estaba en el poder de ningún mensajero sino solamente en el Suyo. Y en esa noche cuando el Santo, Bendito Sea, estaba por dar muerte a todos esos primogénitos, los ángeles vinieron adelante para cantar su cántico de alabanza ante El. Él les dijo: «No es éste el tiempo para ello pues otro canto están por cantar mis hijas sobro la tierra» Luego, a la división de la noche se desató el viento norte, y vi Santo, Bendito Sea, ejecutó juicio y los hijos de Israel estallaron en sonoros cantos de alabanza. Luego El los hizo hombres libres, liberados de toda servidumbre; y los ángeles y todas las huestes celestiales escucharon la voz de Israel. Después de que los hijos de Israel se circuncidaran, marcaron sus casas con esa sangre y con la sangre de cordero pascual en tres Lugares, es decir, «el dintel y los dos soportes laterales». [5] Porque cuando el ángel destructor pasó y vio la señal del signo santo en esa puerta tuvo compasión de Israel, como está escrito: «El Señor salteará compasivamente la puerta». [6] Hay aquí una cierta dificultad. Pues, dado que el Santo Mismo hubo de venir y dar muerte en el país de Egipto, ¿qué necesidad hubo de un signo en la puerta, si todo se le revela ante El? Además, ¿qué significa «y El no permitirá que el destructor entre en vuestras casas»? «[7] Hubiéramos esperado «y El no destruirá». Pero la verdad es como sigue. Está escrito, y «el Señor hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto». [8] Y bien, «Y el Señor» (V-YHYH.) en todas partes denota «El junto con Su tribunal» y en toda ocasión’ así corresponde que el hombre exhiba algún acto visible para sor saludo: Es, así, de importancia haber ofrendado sacrificios en el altar de modo de mantener a una distancia al Destructor durante un servicio. Lo mismo se aplica al Día de Año Nuevo, el Día del juicio, cuando los señores de mala lengua se levantan contra Israel; es entonces que necesitamos plegaria y súplicas y, además, algún acto exterior y visible. Este acto consiste en sonar la trompeta, cuyo sonido despierta a la acción a otra trompeta. Con esto hacemos que se ponga en acción la misericordia y que al mismo tiempo se ponga en acción el Rigor como la trompeta celestial que emite un sonido combinado. Nuestro objeto es despertar la Misericordia y obtener el sometimiento de los Amos del Rigor de modo que sean impotentes en ese día. Y, así, cuando» son» despertados los poderes de la Misericordia todas las lámparas celestiales se encienden a ambos lados, y entonces «en la luz del rostro del Rey hay vida». [9] Así, al momento en que el sacerdote está por encender las lámparas aquí abajo y ofrenda el inmenso• perfumado, las Irles celestiales se encienden y todo está ligado junto, de modo que gozo y alegría predominan en todos los mundos. En efecto, la Escritura dice: «Ungimiento y perfume regocijan el corazón». [10] Este es, entonces, el pleno alcance de «cuando encendieres las lámparas».

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