El censo del mishcan.

Fecha: febrero 28, 2014 - 12:10 am Por: Jonathan Ascanio

Bienvenidos a la porción semanal comentada del Zóhar (libro del esplendor), escrito por el erudito Kabbalista Rabbi Shimon bar yojai.
Pekude. Éxodo, 38,21 – 40,38.
Comentario por: Jonathan Ascanio.

Llegamos al final del segundo libro éxodo, Pekude. Y comienza hablando del tabernáculo, llevamos muchas porciones hablando sobre el mishcan (tabernáculo) el cual portaría una vez terminado las tablas de la ley (tora) y seria el centro de plegarias y oraciones. Una parasha más sobre el mishcan pero esta vez ¿Qué aspectos nuevos nos explica en la porción de pekude? vamos a dividirla en tres partes la primera: Como moshe unió cada una de las piezas para al fin terminar, finalizar exitosamente el tabernáculo. La segunda: cómo iban y que significaban cada uno de los utensilios que estaban dentro de este mishcan. Y la tercera: ¿Por qué esta vez no comienza la porción: y se dirigió Dios a moshe diciendo…? esta vez es moshe quien toma la iniciativa haciendo un censo pero ¿Por qué?

Comencemos explicando el como moshe unió cada una de las piezas de las que constaba el tabernáculo, si leíste la porción veras que al final del primer párrafo nos dice: Porque la Escritura dice “Y Betzalel, el hijo de Uri, el hijo de Hur de la tribu de Judá”, que era del “lado derecho”; “y con él estaba Oioliab” que era del “lado izquierdo”, porque el Tabernáculo fue hecho por ambos, por el lado derecho y el lado izquierdo, y, finalmente, lo erigió Moisés, que unía a los dos. Nos explica el Zóhar, fuente de toda la sabiduría Kabbalista, que una vez terminadas todas las labores de la fabricación de las piezas y materiales para armar el tabernáculo se intentó construir varias veces sin ningún éxito, incluso los maestros arquitectos Betzalel y Oiliab lo intentaron ambos y no pudieron ¿por qué? el mismo Zóhar nos responde en el propio texto anterior, estaba la energía derecha e izquierda, pero faltaba la fuerza que une, faltaba moshe, pero ¿por qué faltaba? Como ustedes sabrán moshe por orden del creador no había participado en la construcción de ninguna de las piezas o materiales del tabernáculo, y consta en el Midrash que moshe estaba realmente deprimido por esta decisión, se sentía muy mal, y al ver los intentos fallidos y las preguntas de los israelitas de ¿Por qué no podían armar el tabernáculo? se sintió peor, pero explica en el midrash que fue este mismo dolor el que insto a Dios a que nadie pudiese armarlo sin moshe, y cuando ya se habían perdido las esperanzas y los israelitas, los hijos de Israel, no sabían que más hacer, Dios, bendito sea, hablo a moshe y dijo: quiero que armes el tabernáculo. Y aunque como dice el midrash moshe refuto: pero yo no puedo hacerlo, Dios nuevamente dijo: arma el tabernáculo y no te preocupes, todos verán que de no ser por ti no existiría este mishcan, ármalo no importa que no sepas, finge y yo haré todo el trabajo por ti. Y solo cuando moshe intervino fue que el tabernáculo estuvo listo. Existe mucho aprendizaje en esta importante historia que nos relata el midrash pero para destacar el aprendizaje central es que fue el dolor de moshe y el sacrificio lo que pudo tener este tabernáculo en pie, el Zóhar nos enseña que nada que valga la pena verdaderamente tener en la vida es fácil de conseguir y con esta historia vivimos en carne viva este ejemplo, fue solo a través del dolor de moshe y el sacrificio de todos y cada uno de los israelitas que al final habían obtenido el anhelado templo donde se manifestara la luz del creador, su lugar de conexión, su ofrenda al santísimo.

Ahora pasemos al segundo punto, ya el tabernáculo estaba terminado ahora dentro de este mishcan cada objeto tenía una función específica, vamos a hablar de estos utensilios como por ejemplo la menora (calendabro de siete brazos) además de representar el icono del ser humano, simboliza la luz de la sabiduría, con la cual está constituida toda la creación. Esta menora se ubicaba del lado derecho de la entrada del tabernáculo, es decir del lado sur. Por ello la tradición Kabbalística establece que la búsqueda de la sabiduría tiene que estar orientada hacia el sur, esto quiere decir por ejemplo que en nuestras oraciones, meditaciones, conversaciones con Dios, cuando necesitamos abrir nuestro entendimiento y pedimos a el creador para ello, nuestra rostro debe estar ubicado hacia el sur, y aunque no sea un requisito imprescindible es la forma más recomendada por los grandes sabios de la kabbalah para conectar con esa energía, para recibir la fuerza, la conexión, el magnetismo poderoso de esta lumbrera y para que nuestros actos estén teñidos de esa sabiduría deseada y divina. Y es por ello que la menora se encontraba en la cara sur del tabernáculo. Pero había otros utensilios como el mizbeaj (altar), el cual iba en el centro y representaba el espacio físico desde donde nos preparamos para ofrecer nuestro servicio a lo divino y así sucesivamente cada objeto significaba específicamente una arquitectura perfecta y exacta para que dicha luz divina se manifestara en ese lugar. En la entrada destacábamos el kiyon (lavatorio), era una pila donde el sacerdote se purificaba para realizar el servicio a través de la limpieza de las manos y pies, y este kiyon (lavatorio), tenía una característica muy especial, estaba realizado con parte de los espejos que utilizaban las mujeres en Egipto, esto significa que era una donación exclusivamente femenina pero ¿Qué nos dice esto? nos hace señalar que el acto del alma de estar limpia, pura, era misión femenina, el limpiar el alma dotarla de la sustancia necesaria para este trabajo era labor femenina al igual que purificar el alma de los integrantes de la familia. Consta además en el midrash una historia interesante sobre estos espejos y es que antes de que interviniera Moshe y Aaron el pueblo esclavo trabajaba doce horas por día pero luego de dicha intervención el faraón incremento la jornada de labores por 24 horas continuas, porque como todos sabemos la materia prima para la construcción les fue detenida, entonces obligaban a los israelitas no solo a construir sino a fabricar la materia prima para esa construcción. Nos preguntamos entonces ¿Cómo tenían tiempo para sus familias? ¿En qué momento compartían e interactuaban como unidad? y sobre todo ¿en qué momento estas mujeres y hombres cumplían la unión sagrada del sexo? la respuesta es que para motivar a estos hombres agotados y extenuados hasta los límites de la capacidad humana, estas damas tomaban estos espejos y se acicalaban, se embellecían, se arreglaban de tal manera que cuando llegaran sus esposos pudieran seducirlos. Estos mismos espejos que por un lado permitieron el acercamiento familiar y que por otro lado permitieron a Israel mantenerse unido demográficamente como pueblo, fueron los que fueron donados por las damas y de ellos se realizó el kiyon. y así todos y cada uno de los elementos estaba totalmente establecido para que la energía fluyera de manera perfecta, correcta y armónica en el tabernáculo y le permitiera a las personas que practicaran su conexión allí evolucionar, ser mejor persona cada día, conectarse con la divinidad, y es por esto que esta última porción se concluye con esta revelación.

Ahora vamos a nuestro tercer punto: al comienzo de la porción nos dice: eleh fekudey hamishcan ha’edut asher pukad al-pi moshe. Que significa: Este es el censo o las cuentas del mishcan, del tabernáculo, del testimonio, que fue censado de acuerdo a las indicaciones de moshe. Qué curioso que no vemos al comienzo de la porción como ya es costumbre “y hablo Dios a moshe diciendo…” sino que es el propio moshe quien toma la iniciativa, pero ¿Qué nos dice esto? ¿Qué significa este censo? ¿Qué nos rebela?
Consta en el midrash que moshe vivio 120 años, al final en la porción de Vezot haberaja nos dice: sus ojos no se empequeñecieron y sus mejillas estaban totalmente lozanas y vivió 120 años. Moshe era portador de juventud eterna, a pesar de su edad se mantenía y se mantuvo durante toda su vida de una forma física prominente. E s una lógica como explica el maestro Kabbalista Isaac benzaquen que para gobernar a tres millones de personas hay que ser poseedor de un don de liderazgo y aunque estos solo son adjetivos intangibles tienen que estar acompañados de una actitud personal, es por ello que el midrash explica que moshe era portador de un gran físico y mucha juventud y dinamismo. Luego para aclarar esta incógnita de que significaba este censo nos dice que cuando el muere lo lloraron a él los hijos de Israel y cuando Aaron muere lo lloraron “todos” los hijos de Israel ¿Qué quiere decir esto? Nos da a entender que en el caso de moshe no todos coincidían con su forma de ser, su personalidad en cambio con Aaron coincidían al 100 %. ¿Por qué? porque Aaron era el representante de la paz y amaba la paz y la perseguia. Imagínense al dalay lama de nuestra época, todos aman al dalay lama, una persona llena de sabiduría, conocimiento, esperanza, amor, pacifista y lleno de voluntad divina. Pero existe un problema, cuando tenemos que impartir ley entonces las personas no nos juzgan como tan pacíficas, por ejemplo un juez nunca va a obtener un novel de la paz por más trabajo voluntario y por más recto que permanezca en su vida, o por más que sacrifique su existencia por otros ¿Por qué? Al impartir la ley según la corta percepción humana siempre va a existir un beneficiado y un perjudicado y cada uno de estos “perjudicados” son enemigos o en el mejor de los casos contarios a tu forma de ser o de existir. Este era moshe, en su amor por el pueblo de Israel y como líder espiritual tenía que lidiar constantemente, tenía que impartir justicia entre los israelitas, y asi iba moshe generando amigos y enemigos, seguidores y algunos detractores, consta además en el midrash que moshe usaba las mejores ropas, dignificaba la raza humana donde lo mejor y excelente es su meta y dice: la gente le veía de atrás… esto significa que miraban a moshe y cuando pasaba a sus espaldas comentaban tanto seguidores con palabra de apoyo y orgullo como: “ese es nuestro líder, fuerte, esbelto, hermoso”. Como también sus detractores: “míralo como se nutre del pueblo, de las contribuciones del tabernáculo, de la riqueza nuestra y míralo como esta”. moshe, explica el midrash, que estaba muy consciente de ello (no por nada hablaba con el creador y era representante de milagros aquí en la tierra), decidió que en lugar de escudarse en su nivel espiritual, en su condición de conexión con la luz para simplemente dejar a los demás sufrir su amargura hablo con el creador y luego dijo que para disipar cualquier tipo de duda: voy a hacer un censo donde este contemplado que, como, y cuando se empleó cada cosa, donde demostró que el almacén estaba vacío y todo el oro, dinero, ofrendas donadas fueron utilizadas. Esta es la razón del censo.

Esta es la conexión que nos brinda este shabbat, el recordar que todo lo que necesitamos y todo lo que viene a nosotros para perdurar más allá de este mundo físico viene a través de un nivel de sacrificio, de un nivel de dolor que debemos revelar, pero no de un dolor muscular por ejemplo, sino del dolor de desprendernos de cualquier condicionamiento de ego existente en nosotros, de recordar cómo consiguió moshe elevar o terminar el tabernáculo, a veces en nuestras día a día cuando se nos presenta una situación dolorosa huimos y nos escudamos en los rincones, no la afrontamos, pensamos que nos estamos salvando y en realidad estamos perdiendo la mejor oportunidad de nuestras vidas, el crecer a través del dolor porque solo esa luz que obtenemos luego, es la que jamás nada ni nadie puede quitarnos de nuestra existencia, es la luz que realmente hemos ganado. Debemos recordar en este shabbat la importancia de la conexión con nuestro tabernáculo interno, así como cada porción ha sido insistente en recordarnos cada uno de los requerimientos y formas de conexión para que la luz se manifieste, nosotros debemos no viajar a Israel a hacerlo, sino crear nuestra conexión internamente hoy y aquí, cumplir con los requerimientos de nuestra alma, escuchar nuestros sueños y purificar nuestros pensamientos tal como los sacerdotes se purificaban en el kiyon, debemos sentir que somos capaces de revelar esa luz maravillosa que habita dentro de cada uno y conectar con la fuente de todas las bendiciones que es el creador. Debemos recordar tambien en este shabbat la lección de moshe cuando mando a censar el tabernáculo y es que “la persona más espiritual del mundo que sabe que es elevada, es menos espiritual y más baja que la persona que se siente la más baja de este mundo.” eso lo entendió moshe perfectamente por eso mando a censar el mishcan, pero moshe entendió otro concepto superior que es el recibir para hacer sentir bien a otros, el verdadero recibir, él no tenía ninguna intención de limpiar su nombre o que se sintiera mal por lo que decían otros de él, en realidad el mando a censar el tabernáculo porque solo así traería unidad al alma de esos israelitas y traería un ambiente de paz y tranquilidad a su pueblo, no para recibir halagos por su irrefutable dignidad y honradez sino para que a través de eso la tranquilidad habitara el alma de cada uno y la conexión con la luz no fuera solo de unos sino de todos. Debemos vivir cada día tratando de no estar controlados por el ego u orgullo y ser conscientes de que lo más importante es la conexión de nuestra alma con la Luz del Creador, y de preguntarnos cada día ¿Cómo puedo recibir más para compartir más con los demás?

Espero realmente haberte inspirado…
Shabbat Shalom…
Con todo mi amor incondicional: Jonathan.

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