El fuego de santidad.

Fecha: febrero 2, 2019 - 5:54 pm Por: Jonathan Ascanio

Esta semana estudiamos la porción de la biblia de Mishpatim (las leyes), éxodo 21:1 a 24:18. Siempre que llegamos a esta porción suele ser una de las más pesadas y contradictorias por la cantidad de mensajes paradójicos que contiene en ella. Pero una vez que se empieza a desmenuzar desde el enfoque Kabbalístico, es decir, que empezamos a verla no como simples leyes que aplicaron en su momento sino como una gran cantidad de información que está disponible y actualizada para nosotros hoy día, entonces estamos ante una de las porciones más ricas en sabiduría y conocimiento de toda la Tora. La forma de lograr entender esto de manera profunda nos la enseña Rav. Shimón, de bendita memoria, el escritor del Zóhar y uno de los más grandes maestros kabbalistas. ¿Qué nos enseña Rav. Shimón? Realmente sublimes aprendizajes, pero sobre todo, por encima de cualquier concepto, la base del aprendizaje de Mishpatim, que es que Dios en realidad lo que le revela a Moisés esta semana son las leyes de las transmigraciones de las almas y que realmente no se refiere a un montón de leyes que para muchos suenan sin sentido en esta época. Bajo este enfoque, esta porción revela entonces mucho más de lo que estamos acostumbrados a captar y a percibir a través de los sentidos, estamos hablando de las leyes de las almas y como encarnan en el mundo para lograr su tikun, es decir, su corrección total.

Entonces ya explicamos que no son leyes corrientes de justicia física, sino que son códigos metafísicos acerca de los secretos de la encarnación de las almas, realmente se podrían llenar páginas enteras de este conocimiento, es muy profundo y son claves de acceso muy particular que requieren de una seriedad, estudio y compromiso elevado. Hoy quiero hablar de una de ellas debido a que no podemos abarcar todo en un artículo, ni siquiera podemos alcanzar toda la magnitud de una enseñanza en estas cortas líneas, pero trataremos con la ayuda de los cielos, de empezar desde hoy, cada año, a percibir y entender Mishpatim como realmente es, el mapa de todas nuestras vidas pasada/presente/futura, en un presente continuo.

Hay varias clases de leyes en esta porción, una de estas es la ley por daños y perjuicios y entre 4 categorías es nombrada una muy particular, sobre el fuego. “Si un fuego se propaga y haya espinos, y fuese consumida la parva o la mies o el campo, ciertamente pagara quien haya encendido el fuego”. Éxodo 22:5. Hay toda una discusión entre los sabios acerca de la distinción del fuego y sus ramificaciones legales, pero como dijimos, si esto se trata no solo de leyes sino de códigos acerca de la reencarnación, entonces tiene una profundidad diferente a la que solo percibimos, y hoy vamos a traer este enfoque profundo.

En el Talmud la discusión principal es de Rabí Iojanan ben Zakai y Reish Lakish, ambos aluden al fuego desde una visualización completamente distinta, ¿Cómo lo ve cada uno? Esta descrito según el siguiente cuadro:

Visualización En relación al que enciende la llama Responsabilidad

por el daño

Potencial de daño
Rabi
Iojanan
Flecha Una extensión directa del que enciende Responsable por el daño primario y por el secundario Cubre todos los daños
Reish
Lakish
Buey Una posesión del que enciende Responsable sólo por el daño primario Cubre parcialmente los daños

Aquí vemos cierta controversia, Rabí Iojanan ve una flecha, ¿Qué es una flecha? principalmente un arma de guerra, completamente diferente a Reish Lakish quien ve un buey, ¿qué representa el buey? representa el trabajo y la paz como esta dicho en Isaías “Y transformaran sus espadas en arados”. ¿Cómo asociamos esto al fuego del que habla la Tora? Principalmente expliquemos la idea revelada, es decir, el mensaje explícito. Rabí Iojanan dice que el que enciende el fuego es responsable de todo daño primario y secundario, siendo que es como una flecha, ¿podrías lanzar una flecha y decir que es culpa del arco? no, es totalmente responsabilidad del que maneja el arco y por ende esa persona que es totalmente consiente de lo que hacía debe ser quien cubra todos los daños. Reish Lakish dice algo diferente, él dice que es como un buey, que es una imagen como dijimos de paz, es decir, solo responsable por el daño primario porque esta persona hay que asumir que desconocía la magnitud que el fuego podía tomar, de cierta manera como dice el versículo, “la parva y la mies del campo” contribuyeron a que se extendiera, entonces que solo se haga responsable del daño primario.

En Kabbalah cuando dos sabios de esa magnitud discuten, es sabido que ambos tienen la razón, simplemente necesitamos verlos como explicaba Rabí Ashlag desde el ángulo de conciencia de cada uno. ¿Entonces de que forman ven ambos una imagen unificada siendo que ambas parecen proporcionalmente diferentes? Veamos, Reish Lakish ve la imagen del buey (que por cierto esta mencionada en singular en el Talmud), que es la del portador del sustento. Al labrar los campos provocan abundancia. En nuestras propias vidas, esto se pone de manifiesto en nuestro interés práctico por nuestras personas queridas, abasteciendo sus necesidades físicas. La persistencia de este cuidado a través del tiempo es un producto del fuego de amor que uno tiene por sus seres queridos. Entonces la imagen del fuego de Reish lakish es amorosa, es decir, si no vemos realmente que pudo causar que se extendiera el fuego, solo podemos intuir que encendió una pequeña llama, no que quería causar un gran daño, por eso exenta de responsabilidad total al que lo produce. Ese es su punto de vista físico y a la vez parece de un nivel espiritual elevado. Es amor aun en la duda, ama al prójimo y entiéndelo.

Rabí Iojanan su imagen es la flecha, (la cual es mencionada en plural en el talmud), estas flechas entonces son el amor y la idea. A nivel emocional, esta es la flecha del amor, impulsada desde el corazón del que brinda hacia el corazón de su amado. Metafóricamente, cuanto más profundo el arquero estire el arco en dirección a su propio corazón, con mayor fuerza la flecha penetrará las profundidad del corazón del amado. Esta es la expresión más profunda del fuego de amor que impregna el corazón. A nivel intelectual (idea), la flecha representa el destello luminoso (fuego) de la idea nueva y reveladora. Las flechas de Di-s son descriptas en la Torá como destellos de iluminación. La Kabbalah explica que jojmá, “sabiduría”, se expresa como un destello luminoso de percepción. Entonces también es amor, e incluso podemos ver mucha más profundidad en el amor del que habla Rabí Iojanan ahora. ¿Y de donde proviene la discusión o el desacuerdo entre ambos, siendo que los dos hablaban de una imagen completamente de amor? Tenemos que decir que de la responsabilidad de los daños, que Reish Lakish dice que es responsable parcialmente y Rabí Iojanan dice que totalmente.

¿Cómo se resuelve la paradoja?

Tenemos que ir entonces al plano de nuestras almas y sobre que parte del tikun de nuestras almas habla esta enseñanza. La tora expresa el fuego, como el fuego de la santidad, es decir, si está conectada a un propósito indicado es como el fuego de Dios que revive y no que calcina. Un fuego que no quema sino que une y eleva. Como en la química avanzada que el fuego es la posibilidad de crear aleación en dos opuestos o contrarios. Por ejemplo el oro y la plata que no pueden sostenerse uno contra el otro, pero si los llevamos a una temperatura por encima de su capacidad de resistencia perfectamente se pueden unir. Así es el fuego de Dios que une incluso lo que paradójicamente parece contario. Por lo tanto la discusión profunda del fuego en la Tora, es “cuanto podemos unirnos, crear aleaciones entre nosotros y nuestro prójimo”. Cada uno de nosotros vino a este mundo a establecer muchas correcciones personales y también a nivel de masa, esto lo podemos ver en las relaciones que formamos en nuestras vidas casi de forma inherente, pertenecemos a grupos de amigos, de compañeros de trabajo, de familiares, de compañeros de estudio, entonces estamos creando aleaciones de contrarios, es decir, ideas, personalidades, religiones, universos totalmente diferentes que tiene cada uno dentro de sí mismo, además de la fuerza de los egos personales de cada uno chocando en cada instante. Estas uniones dichas son parte esencial de nuestra corrección tanto a nivel de masa, como ya explicamos, como a nivel personal. Generalmente creemos que el trabajo es elevarse de forma individual, de cuanto “Yo” puedo crecer en esta vida y llegar cuan cerca de Dios se me permita llegar, pero no me importa tanto el prójimo, inclusive aunque de cierta forma pueda ayudar a uno u otro que este en mi proceso lo hago con el único pensamiento de “elevarme yo”, una idea de “si soy bueno con esta persona, Dios será bueno conmigo” y nada más. Entonces ¿cuánto nos involucramos realmente con nuestro prójimo? ¿Cuánto encendemos ese fuego de unificación y creamos unidad a través de Dios? La realidad de esta respuesta es que muy poco.

Las leyes de fuego en una forma simple hablan de la responsabilidad de alguien que ha producido un incendio, algo que no nos dice mucho, pero cuando vemos de que fuego se refiere y como cada uno de nosotros vino paradójicamente a extinguir una llama y encender otra, ¿Cómo? extinguir la llama del fuego negativo que nos calcina y nos lleva lejos del amor verdadero por el prójimo y encender la llama Divina, la llama de Hakadosh Baruj Hu que es la que permite unir dos contrarios. Ante esta nuevo entendimiento, ¿Qué dice Rabí Iojanan que en alguna forma está en desacuerdo con Reish Lakish a pesar de que hablan de amor ambos?

Él dice que el amor es como la flecha, en proporción a que tan duro el arquero pueda halar hacia sí mismo la flecha, más profundamente entrara en el corazón de la otra persona. Cuanto más profundo con tu propio corazón conectes más profundamente entraras en el corazón de las demás personas. Mientras mas conectadas estén tus palabras y tus acciones a tu alma, a la profundidad de tu corazón, mas profundamente entraras en la vida de otras personas para llevar un cambio real, trascendente, no que solo me intereso por ti como una herramienta para mi propio crecimiento, sino que realmente quiero que tu crezcas de forma total, con total ocupación por esa otra persona y así entonces salimos del plano del “yo” y entramos a el plano donde es Dios quien enciende la llama que unifica y ese es el secreto de lo que está escrito “si no te presentas ante mí de la mano de tu hermano menos, no se abrirán para ti las puertas de los cielos”. ¿Y en que difería con Reish Lakish? ¿Es responsabilidad total como Rabí Iojanan o parcial como dijo Reish Lakish? Total, como expreso Rabí Iojanan, porque no se trata de cuanto amor puedas recibir para poder dar, es totalmente responsabilidad de la persona cuanto puede amar cada uno en este nivel de profundidad para elevar al mundo. Por eso la alusión de la flecha que es una extensión de sí mismo, porque cuanto más podamos dar de nosotros mas contagiaremos al mundo de ese amor y entrega que enciende la única llama que traerá al Mashiaj, la llama del amor verdadero que une y que traerá con Mashiaj el fin de la corrección, que sea pronto y en nuestros días.

Meditando en todas las facetas de la imagen del fuego en los niveles físico, emocional e intelectual, podemos transformar su poder perjudicial, que es fuego que calcina y que separa, en la llama eterna que unifica dos almas. El fuego de la santidad.

Todo lo mejor…

Con deseos de unidad: Jonathan.

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