Hijos de Dios.

Fecha: mayo 29, 2014 - 8:35 pm Por: Jonathan Ascanio

Muchas veces repito firmemente la frase “Ver a través de los ojos de Dios”, tal vez parece a simple vista una expresión arrogante, pensaras que es imposible ver lo que dios ve, pero no se trata de una frase que esconda un secreto oculto, un misterio, o un deseo de conceptualizar a Dios. Simplemente, tal como son las cosas que provienen de la luz, se trata de ver a los demás tal y como Dios ve a cada uno de nosotros. Creer en el otro es algo poderoso que puede elevarnos por encima de las limitaciones que percibimos en nosotros mismos.

Es exactamente lo que Dios hace con todos y cada uno de nosotros, él puede ver todo lo malo absolutamente todo en nosotros y sin embargo amarnos sin condición y regalarnos día a día la oportunidad de la vida. Como lo dice en la 1ra de Juan 3:1 – “¡Mirad cuál amor nos ha dado el creador, para que seamos llamados hijos de Dios!”.

El Creador confía en cada uno de nosotros, y tiene certeza absoluta en que lograremos plenamente nuestro desarrollo, nuestro potencial, elevar nuestra alma. Cuando comenzamos a ver a otros de esta manera en que Dios lo hace, traemos Luz a cualquier oscuridad que ellos puedan estar atravesando, e inclusive traemos la luz para nuestros propios caminos.

Incontables veces en nuestra vida cotidiana nos enfocamos en los defectos de los demás, quien tiene y quién no. quien puede y quién no. quien hace y quién no. Y estamos realmente alejándonos de la energía de la luz del creador, estamos viendo a través de los ojos del egoísmo, de la influencia negativa y no a través de los ojos de Dios. Pero si a pesar de que podamos notar esta negatividad hacemos caso omiso y nos empujamos a través de la certeza que el creador mantiene en cada uno, a ver lo realmente bueno que hay en esa persona, y nos esforzamos por, no solo destacarlo para nosotros, sino para que se haga eco de esa cualidad en ellos, entonces estaremos empujándonos a un lugar de proactividad en el que estamos elevando tanto a esta persona como a nosotros mismos.

Recuerda que si puedo ver lo malo en ti, entonces lo malo que hay en mi esta predominando. Lo mismo sucede a la inversa, una vez que creemos en la Luz que existe en otros, es entonces cuando nuestra luz interior también puede fluir y conectarse con la fuente de las bendiciones para nosotros, para ellos y para el mundo.

Feliz fin de semana…
Con amor: Jonathan.

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