La historia de Job.

Fecha: diciembre 26, 2013 - 8:31 am Por: Jonathan Ascanio

Como había prometido en la anterior reflexión voy a compartir con ustedes la maravillosa historia de un hombre justo, recto e incorruptible, se trata de Job.
La narración bíblica nos dice que Job, habitaba en tierra de Us; país fronterizo con Edom y Arabia. Job fue un patriarca con una reputación intachable…

Job proviene del hebreo îyôb que significa perseguido, vivió en la tierra alrededor del año 500 a.c. Y fue considerado por Dios como: justo e incorruptible. Que gran adjetivo proviniendo de la fuente de toda nobleza, justicia y amor, pero así era Job realmente, un hombre digno de admirar.

Todo comenzó hace unos 2510 años aunque no se tenga una fecha bíblica exacta, el Satán o Satanás palabra que proviene del latín Sataña, y esta a su vez del arameo ha-shatán, que significa: el adversario, se ha caracterizado por hacerse dueño de los justos aquí en la tierra su trabajo para escribirlo en una palabra es corromper.

En ese entonces vivía Job, como ya dijimos era muy bueno recto y apartado del mal. Era amable con sus sirvientes y tenía una familia grande que incluía diez hijos 7 varones y 3 hembras, su esposa y demás familiares. Era el hombre más rico de la región y tenía muchos animales. Todo parecía irle bien al buen Job, lo que representaba todo un banquete para el satán (el adversario) pero había algo, Job estaba tan conectado a la luz del creador, eran tan fiel y justo que no podía ejercer poder alguno sobre Job, estaba totalmente limitado.

Fue entonces cuando el satán se acerca al divino y le dice:

-he llenado al mundo de corrupción es muy fácil jugar con las almas en la tierra, les lleno la mente de ideas falsas, todos son muy vulnerables.

A lo que Dios respondió:

-hablas de mis hijos y ¿por qué no has considerado a mi siervo Job? pues te ha quedado grande, a él ni siquiera te puedes acercar, te hace ver como un inútil.
Y escucha lo que dios dijo luego de Job:

-“No hay otro como el en la tierra, varón perfecto y recto, lleno de amor a Dios y apartado del mal”. (Job 1:8)

El satán dijo:

-¿Acaso ama Job a Dios en balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has bendito; por tanto sus bienes han aumentado sobre la tierra. Es muy difícil corromper a alguien a quien has consentido desde su nacimiento, así su conexión con tu luz es incorruptible pero extiende tu mano ahora y toca todo lo que tiene, y veras si no reniega de ti en tu misma presencia.

Dios entonces dijo:

-Has lo que quieras con sus posesiones pero no danés su cuerpo. Pruébalo y veras si permanece fiel a mí.

Y comenzó la gran prueba de vida del buen Job un gran número de desastres naturales ocurrieron en contra de todas las posesiones de Job, todo lo perdió en un día cualquier bien que tenía hasta ese momento fue arrasado totalmente. Pero el aun en estado de shock y lleno de dolor dijo: “bendito es el creador y bendito el camino que me toco recorrer”. La biblia expresa: “En todo esto no pecó Job ni atribuyo a Dios despropósito alguno”. (Job 1:9-12 y 22)

Otra vez se presentó el satán ante Dios y Dios le dijo ¿No has considerado a mi siervo Job… Que permanece fiel?
Si, dijo el satán… “Pero lo más importante para un hombre es su salud. Quítasela y veras si no te maldice”.

Así que Dios permitió al satán quitarle la salud a Job, pero le pidió que respetara su vida. (2:6).
Y así a Job le salió una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Físicamente Job estaba sufriendo, se sentó sobre cenizas y tomo un tiesto para rascarse. Sus tres mejores amigos y su esposa pensaron que había pecado contra Dios y le urgía que confesara sus pecados. No tenían como ayudarle, tampoco le dieron palabras de consuelo. Las personas que acostumbraban a tratarlo lo evitaban y lo acusaban de hereje y de haber acometido grandemente en contra del creador.

¿Puedes imaginar el sufrimiento por el cual estaba atravesando este hombre?
Por supuesto que no, nosotros solemos despotricar en acciones con tan solo una simple gripe, resfriado o pequeña suma de dinero que invertimos mal…

El satán seguía trabajando en que Job maldijera y renegara de Dios; pero Job tenía una gran fe una constancia y una certeza “fuera de la lógica humana”, ese sufrimiento le acerco más a Dios y dijo: “Bendito es el creador y bendito es el camino que me toco recorrer”.
“Yo sé que mi redentor vive, y al final se levantara sobre el polvo. Y después que deshecha este mi piel, en mi carne he de ver a mi Dios; al cual veré por mí mismo y mis ojos lo verán y no otro. Aunque mi corazón desfallece dentro de mí”.

Te imaginas la magnitud del golpe que dio Job con sus palabras al satán, para los que no lo saben el satán no tendría forma de existir sino fuera por nuestra energía negativa, nuestra reactividad es su alimento, así que deja de creer que el satán es un demonio de 7 cabezas que escupe fuego, el si existe pero dentro de cada uno de nosotros, y le brindamos no solo nuestra energía sino que cada vez que escogemos el mal y el egoísmo sobre el bien también le regalamos a él nuestra conexión con la luz. Pero es tema de otra reflexión.

El satán apareció en consecuencia de nuevo ante Dios una y otra vez pidiéndole dejar influenciar aún más de manera negativa sobre el buen Job y así en esta ocasión hizo que se desmoronara el matrimonio de Job…

El tornillo se iba apretando con cada prueba más fuertemente. Job tenía un matrimonio feliz; De no ser así, no hubiera tenido esta buena reputación. Sin duda alguna, la fidelidad de Job al Señor y su irreprochable manera de vivir también se debían a la buena influencia de su esposa.
La esposa tiene una inmensa influencia en el matrimonio, ya sea para bendición o para maldición.
Acab jamás habría tenido un fin tan horrible, si no hubiera sido influenciado por su esposa Jezabel.
Sansón jamás habría caído de tal manera bajo el poder del enemigo, si no hubiera sido sucumbido por la influencia de Dalila.
Salomón jamás habría sido abandonado por el Señor, si no hubiera escuchado a mujeres extranjeras…
Pero encontramos en la Biblia también a mujeres que ejercieron una influencia bendecida, por ejemplo
Abigail, que hizo desistir a David de la idea de matar a su marido Nabal (1º Samuel 25:18-35).
¿Y la esposa de Job? Hasta ese momento había ido completamente por el camino de su esposo. Pero de repente todo se derrumbó encima de ella. Había vertido sus lágrimas delante de las tumbas de sus diez hijos hasta quedar secos sus ojos. Materialmente, su esposo estaba completamente arruinado, y ella con él. Pero lo que era todavía más grave: vio a su esposo sentado en la ceniza y hecho un desastre. Entonces sucumbió al resentimiento y a la rebelión, y se puso contra su esposo Job diciéndole: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a tu Dios, y muérete” (2:9). En otras palabras: “De qué te sirve ahora toda tu fe? ¡Ahora que viene la tribulación, Dios no te ayuda!” En silenciosa desesperación, levantó el puño contra el cielo y se apartó de Dios.

¿Cómo reaccionó Job a esta tercera prueba?
Le hirió como un rayo, pues amaba a su esposa. Pero su reacción fue divina. Desde su montón de ceniza, con toda claridad y severidad le dijo en plena cara a su mujer: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”. Con esto, le volvió la espalda y se aferró aún más resueltamente al Señor. Al actuar así, practicó ya de antemano el mandamiento que muchos años luego expreso Jesús en Lucas 14:26: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no pude ser mi discípulo.”

Como anticipo: ¿Fue destruido el matrimonio de Job por su dura actitud? No, al contario, fue salvado. El que en la prueba escucha más a carne y sangre que al Señor, aunque concierna al propio esposo o esposa, al fin y al cabo destruye justamente por eso la convivencia. La autenticidad de la entrega de Job al Señor fue probada de esta manera en todas las áreas de la vida: material, familiar, física y en la felicidad matrimonial. Cuando estos cuatro factores vitales se derrumbaron en la vida de Job, algo se destacó de manera radiante:
¡Job siguió aferrado al creador! Dios era el Primero en su vida. ¡El oscuro propósito que el Satán tenía para Job, al fin y al cabo lo llevaba más a la glorificación del creador, pues Job siguió aferrado a Dios repitiendo vez tras vez: Bendito el creador y bendito el camino que me tocó vivir” díganme ahora si este hombre estaba dentro de la supuesta “lógica” humana.

Con cada acción que el satán emprendía en contra de Job este solo lo derrotaba en su propio juego, ¿impresionante cierto? El satán escogía sus mejores golpes y este hombre tomaba el bate de babe Ruth por utilizar una metáfora y lo sacudía de home run.

En su cuarta prueba el satán influye en contra de Job y le hace perder su reputación, para el ego de un hombre este sería un golpe de muerte. Esta cuarta prueba fue, en su naturaleza, aún más difícil que las precedentes. Digo: en su naturaleza, porque la honra delante de los hombres es algo sustancial en la vida, algo oculto y tenazmente mantenido. Incluso en la vida de Job, que dijo abiertamente: “Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían me daban testimonio” (29:11).

Pero después que todo se había derrumbado encima de él, la opinión general de la gente se volvió contra él. Comenzó la conocida “campaña de los chismorreos”, y la gente se decía: “Algo no anda bien en la vida de este hombre”. “Guaooo Job le paso eso por practicar la brujería”. “seguro sacrificaba sus animales y los ofrecía al demonio para que este le diera más y ahora Dios lo hace pagar”. El capítulo 19: 13-16 habla de esto. Podemos reconocer toda la amarga afición de Job por estas pocas palabras representativas: “…despojado…como extraños se apartaron de mí…se olvidaron de mi…me tuvieron por extraño…forastero fui yo…mi aliento vino a ser extraño a mi mujer…” Es como si Job echara a llorar fuertemente, cuando dice: “Me ha despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza” (19:9). Job experimentó, con todas las consecuencias, lo despiadada que es la lengua de los hombres. Pero también en esto, su reacción fue de calidad maravillosa. Mientras que todo apoyo y toda seguridad se desmoronaron alrededor de él, él clamó y gritó: “¡Yo sé!” ¿Pero qué sabes, Job? ¡No tienes ya ninguna certeza, pues todo te fue quitado! -No, sigamos escuchando. Él dice: “Yo sé que mi Redentor vive” (19:25). Con esto aconteció algo maravilloso en esta cuarta prueba: La figura del Redentor, del creador, de Dios omnipotente se destacó cada vez con más claridad.
“bendito el creador y bendito el camino que me toco recorrer”. “Yo sé que mi Redentor vive”. Cuando ya no quedó nada en la vida de Job, permanecieron aún el Señor y él mismo. ¡Qué intima llegó a ser su conexión con el creador a través de esta prueba! “Yo soy Suyo, y Él es mío!” (Cnt. 6:3) ¡Job se aferró ahora mucho más a Dios!
De esta parte de la historia cree la frase de mi próximo libro que dice: “Cuando no hay voluntad del mal ni ego en nosotros, aun después de perderlo todo siempre existe una esperanza”.
El satán había sido nuevamente vencido y golpeado y Job seguía sufriendo pero mantenía la certeza…

Así llego la quita prueba, el satán pensó ¿Cómo logro destruir a este hombre? ¿De dónde proviene su fuerza de voluntad? Y pensó en su conexión espiritual así que hizo que los amigos íntimos de Job y sus grandes amigos espirituales e apartaran de él…
Esta quinta prueba debe haber sido aún más difícil, pues los lazos espirituales son más fuertes que los lazos consanguíneos. Job tenía amigos verdaderamente espirituales, que le demostraron su amistad llorando amargamente junto con él y sentándose con él en la tierra por siete días y siete noches: “…porque veían que su dolor era muy grande” (cap. 2: 12-13). Esta fue amistad de alta calidad.

Pero luego aconteció algo horrible: Cuando los amigos comenzaron a hablar con Job, si bien hablaron muy piadosamente, no llegaron a acertar su problema. Carecían de todo entendimiento acerca de las profundidades a las cuales el Señor había llevado a Su siervo. Casi lo mataron con sus citas y enseñanzas piadosas, de manera que finalmente Job les imploró: “Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mi” (cap. 19: 21) ¡Qué indeciblemente grande debe haber sido la soledad de Job! Los mejores, los más íntimos amigos le abandonaron.
Pero este hombre tenía clara una cosa: “Su conexión con la luz del creador” era invencible al menos para el satán que seguía ideando sus mejores golpes y Job seguía debilitándolo a través de su constancia y de haber interpretado muy bien lo que significa “Ser como Dios”.
Nuevamente dijo: “bendito el creador y bendigo el camino que ,me toco vivir”.

Job tuvo aun dos pruebas más en las cuales no sucumbió la sexta fue una prueba espiritual, el satán hizo que Job quedara sin amigos y trato de ponerlo a la defensiva, el satán sabía que dios enviaría un ángel a dar una esperanza en medio del dolor para Job y ¿Qué hizo? Metió ideas en su cabeza para que pensara que todos los que venían a él eran demonios disfrazados de hombre y que todos venían con la única intención de sentir lastima y disfrutar su dolor, para que Job no pudiera reconocer al ángel enviado por Dios y Job no oyera la palabra del creador. Guaooo parece un golpe certero y preciso, pero espera no era así para Job…

Te explico mejor: Cuando un hijo de Dios que está en una prueba, busca demasiado pronto las palabras consoladoras de Dios, esto demuestra que su sentir es poco espiritual. Toda prueba exterior, no importa cuán difícil es, purifica la vida de nuestra alma, pero la Palabra del creador nos juzga y renueva aún más profundamente (leer He. 4: 12; 1 Pe. 1: 23; Sal. 107: 20; Mt. 8: 8). Es la Palabra de Dios que vino a Job por medio de una cuarta persona, que no se contaba entre los tres amigos. Se llamaba Eliú (cap. 32: 2). Eliú significa en español “Dios mismo”. Eliú dijo: “Espérame un poco, y te mostraré que todavía hay más que decir en favor de Dios” (cap. 36: 2) Y luego, la Palabra de Dios hirió a Job como fuerte golpe: “Tú también eres inocente delante de Dios” (comp. cap. 34: 11-12)

Job se había defendido contra los discursos de los tres amigos, contestándoles apasionadamente. ¿Cómo reaccionó luego a las declaraciones de Eliú? ¿Cómo reaccionó Job a la Palabra del Señor? ¿Cayo en la tentación de mandar a Eliú al demonio dentro de su frustración y dolor tal como lo había planeado el satán? No, Inclinó la cabeza. Quedó silencioso. Le dio la razón a Eliú en sus Palabras. Si Job se hubiera rebelado contra el mensaje del creador, si hubiera cerrado su corazón, no habría podido experimentar la coronación de la prueba. Pero Job se humilló y pudo oír realmente de donde venía el mensaje. (“De nuevo me inclino ante este hombre, era un verdadero justo”) Se repetía nuevamente: “bendito el creador y bendito el camino que me tocó vivir”.

Estamos aquí ante una inmensa paradoja, pues por lado, esta séptima y última prueba fue la más difícil para Job, pero por otro lado la más gloriosa. A partir del capítulo 38, el creador mismo se revela a Job, pero de manera rechazadora. Se manifestó al Job juzgado en el juicio -por la Palabra, por la tempestad y en Persona-, podemos comparar esto de cierta manera con Jesús muchos años luego. Está clavado en la cruz del Gólgota, completamente despojado de todo y de todos; entonces el cielo se oscurece y Dios Se revela en El. Inmediatamente antes de la coronación de Su prueba, Jesús experimenta lo más difícil, pues Dios Se Le revela de manera rechazadora. Aparta Su faz de Su Hijo amado, y Jesús llama en alta voz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Job vio la santa majestad de Dios, y su reacción demuestra una vez más que a través de todas las pruebas, siguió aferrado fielmente a Dios. Hasta entonces, Job solamente se había mirado a sí mismo: “…los ojos que me veían…” (cap. 29: 11). Pero después, en el punto cero de su vida, pudo ver al creador: “más ahora mis ojos te ven” (cap. 42: 5). Entonces Job se derrumbó, en lo más recóndito de su ser, ante la presencia de Dios. El mismo describió su punto cero: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (cap 42: 6). Humildad total sin ninguna recriminación Job había superado todo…
Job había superado todo y la vida irrumpió de nuevo en él. En su vacío se derramó la plenitud de Dios. “Y quitó el creador la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que ellos le causaron y dieron una pieza de moneda y anillo de oro. Y bendijo Dios el posterior estado de Job más que el primero, porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas y vivió 140 años donde el satán jamás pudo siquiera existir cerca de su presencia” (cap. 42: 10-13)

Espero que te haya inspirado esta historia, a mi realmente me inspira cada vez que tengo la oportunidad de contarla. Podría hacer una reflexión larga al respecto pero quiero que seas tú el juez principal…

Recuerda: ser más como Dios, tener constancia, apreciación, compartir, dar, amar al prójimo como a ti mismo, no juzgar no son misiones imposibles, no son sencillas de lograr es cierto pero no son imposibles. Mientras sigas creyendo que las cosas llegaran a ti por obra del creador y lo malo llegara a ti por obra del satán (el adversario) nunca será el constructor de tu destino, el cual siempre dependerá de eventualidades externas. Todo absolutamente todo tenemos que ganarlo primero.

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