Reconectar las bendiciones.

Fecha: junio 10, 2014 - 10:55 pm Por: Jonathan Ascanio

Existe un secreto que enseñan los grandes kabbalistas y que siempre deberíamos recordar en nuestro libre accionar diario. Se trata de no adjudicarnos nuestras victorias. Sé que ya tu ego te estará haciendo pensar que son tuyas y debes congraciarte en ellas, pero la única forma de hacer que nuestras bendiciones perduren y sigan extendiéndose sin límites es reconectarlas con su fuente, que no es otra que la luz del creador.

¿Qué quiere decir esto? Si sabemos con certeza que todo proviene del creador entonces realmente a él es quien debemos entregarle el mérito, además el Zóhar, fuente de toda la sabiduría Kabbalista, nos enseña que cuando nos adueñamos de nuestras bendiciones las conectamos con el maljut y por ende con la muerte, con la energía de lo finito, por ello ponemos fecha de caducidad a estas bendiciones. Pero si en cambio las mantenemos conectadas de donde provinieron, de la energía infinita del creador, entonces estas pueden perdurar para siempre, mucho más allá incluso de nuestra vida aquí en la tierra. ¿Qué debemos hacer para mantenerlas conectadas a su fuente? Primero atribuirlas siempre a su autor, que es el santísimo, bendito sea. Segundo entender que solo somos administradores de estas y no los autores o los dueños de nada. Puede parecer una paradoja pero la conciencia de que nada nos pertenece nos conecta directamente con la abundancia plena.

 

«Cuando mostramos la suficiente humildad como para aceptar esta realidad que a su vez es uno de los más grandes atributos espirituales, podemos darle un nuevo sentido a la expansión y la magnitud de todo cuanto poseemos en la vida, material o espiritual».

 

Así seamos un abogado, un albañil, un rabino, un ingeniero, un artista o un trabajador de mantenimiento; tenemos dos formas para llevar nuestro trabajo y conducir nuestra vida. La primera con Ego: pensar que lo que hacemos proviene de nosotros y que nuestros talentos están gracias a nuestra fuerza y la grandiosidad de nuestro ingenio. La segunda con Humildad: saber que somos sólo un canal para la Luz y por lo tanto, todo se lo debemos al creador. Y que al tener la dicha de servirle estamos en una situación “ganar, ganar”, pues nos estamos sirviendo a su vez a nosotros mismos.

La primera opción nos va a mantener sin ayuda en la vida, sin orientación divina, es decir si cuando las cosas salen bien pensamos: “soy yo”, significa que cuando las cosas salen mal “también soy yo”. Pero cuando conectamos con la segunda conciencia, entonces somos canales, dejamos espacio para que la Luz nos guíe, y no estamos solos nunca. Tomemos el espacio esta semana para reconectar todas las bendiciones que poseemos con su fuente, la energía original de donde todo proviene, y demos una dimensión de infinidad a todo lo que tenemos, llámese amor, amistades, salud, bienes o cuanto el creador te haya dado.

Recuerda: Aprende a dejar ir la ilusión de “Yo” soy la fuente del bien y las bendiciones a mí alrededor. Ríndete y deja que la Luz esté primero. Solo entonces, no solo tus bendiciones vendrán sin fecha de caducidad, sino que también serás primero para la luz cuando las cosas no vayan tan bien.

Todo lo mejor…
Con amor: Jonathan.

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